Tango

"Tango sobre Ruedas"


El Tango se baila sobre una silla de ruedas

27 de agosto de 2012

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/tango_ruedas.htmTango sobre Ruedasl


Piernas, brazos, torsos y ruedas se entrelazan al ritmo del bandoneón en una apasionada pero moderna versión del Tango.

El Grupo Alma, desde su fundación hace más de una década, se define como la primera escuela de danza integradora de Argentina.

Se trata de un proyecto desarrollado por una madre y su hijo mayor, quien tras un accidente a los 14 años quedó parapléjico.

Desde entonces, sus integrantes han llevado a cabo actuaciones por todo el país y en el extranjero.
Conózcalos en este video producido por Macarena Gagliardi, de BBC Mundo en Buenos Aires.

Separador de Tangos

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El bailarín de tango que tuvo un accidente


Un precioso cortometraje de animación


Nos recuerda la dificultad psicológica de lidiar con una discapacidad sobrevenida.

Pablo Echenique-Robba
10/03/2014 -

Ahora que el autor no nos oye, tengo que decir que soy incondicional de la sección "Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto" del blog de @guerraeterna. Supone un sanísimo relax, un paréntesis de los temas más serios de la semana y es una fuente periódica de contenidos interesantes, inteligentes y curiosos.

Allí, y quizás inspirado por el último — y controvertido — artículo de mi socio sobre el corto "Cuerdas", nuestro compañero nos recomendó este sábado otro corto de retrones. Sólo dura cinco minutos y es de una factura estética impresionante, así que os animo a que lo veáis si tenéis un ratito.

La historia es sencilla. Un famoso bailarín de tango sufre un accidente y se queda en una silla de ruedas. Se deprime y se pasa todo el día recordando su exitoso pasado que no volverá. Su bella mujer y pareja de baile, cansada de la situación pero resolutiva, lo levanta de la silla y lo guía en un baile que se vuelve real y hermoso en la imaginación del bailarín. Finalmente, escuchamos de boca de él: "No pares, quiero quedarme en tus brazos."

Lo primero que me llamó la atención del corto es que, como casi siempre que aparece un personaje argentino en una obra audiovisual de ficción, ni la persona que le pone la voz a ella ni el que susurra la frase final del bailarín parecen haber nacido o vivido en el susodicho país latinoamericano.


Creo que siempre es buen consejo el que anima a apoyarse en las fortalezas que uno sí tiene, antes que obsesionarse por las limitaciones e intentar reducirlas o mitigarlas. Especialmente si uno ya lo tiene difícil en la vida de partida. 

Por eso, incentivar que los niños en silla de ruedas se ilusionen con la posibilidad de ser bomberos, astronautas, saltadores de pértiga... o bailarines de tango, no me parece una buena idea. Científico, abogado, escritor, profesor, mucho mejor.

El matiz que aporta este corto y que creo que es muy importante, es que no es igual el caso de una discapacidad innata que una sobrevenida. Si vas en una silla de ruedas desde que tienes memoria, no es fácil dejar de soñar con correr por la playa, saltar en una cama elástica, tirarte por un tobogán... o bailar Tango.

Pero se puede conseguir y creo que se consigue en muchos casos. Imagino que si llevas toda tu vida haciendo esas cosas — o incluso más: si una de ellas es tu pasión, tu profesión y tu motivo de orgullo —, el asunto es bien distinto.

Pienso en que, de repente, un accidente me impidiese seguir dedicándome a la ciencia y el consejo de apoyarme en las fortalezas (que me queden) ya no me parece tan fácil de seguir. Imagino que, de la noche a la mañana, pierdo el movimiento de mis manos, o mi capacidad de análisis, o la vista, o el oído, o la voz, y ya no me cuesta nada empatizar con el bailarín de Tango.

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MI PRIMERA MILONGA… SOBRE RUEDAS

por Gonzalo Gómez Gimeno, agosto de 2008.
http://www.rincondeltango.com/chamuyo/ggomez/

De acuerdo con lo previsto, este artículo iba a versar sobre mi primera milonga en Buenos Aires. Sin embargo como el destino tenía otros planes, resulta que a una arteria microscópica que riega la Duramadre de un servidor le dio por entrar en trasvase con una vena de al lado, y al dejar de regar lo que debía de regar, una parte de la médula se inflamó produciendo un infarto medular.Tango sobre Ruedas

Las buenas noticias fueron que como el suceso se produjo en la sala de Urgencias de un gran hospital, a donde había acudido por algún extraño síntoma precedente, el interés que suscitó un caso tan poco frecuente como ése compensó la falta de medios que está produciendo la voladura, supuestamente controlada, de la Sanidad Pública que con tanto empeño realiza la Señora Aguirre en Madrid. 

Así, los magníficos profesionales de la institución consiguieron dar con la causa del mal en tan sólo 20 horas y operarme y erradicar el origen del problema en las 4 horas siguientes. Las malas noticias fueron que la lesión medular ya se había producido y como consecuencia había quedado paralítico de la cintura para abajo.

A resultas de aquello he acabado en un centro especializado donde aparte de la rehabilitación quedan pocas cosas para hacer. Pese a lo chusco de la situación conseguí que una cierta cantidad de gente se apuntara y así, una tarde, ni cortos ni perezosos nos dispusimos a pelearnos con el 2X4 como buenamente pudiéramos. 

El comienzo fue fácil ya que consistió en un breve discurso de introducción a esto del Tango y a cómo había que sentirlo y bailarlo, haciendo hincapié en que lo importante no son los pasos sino la figura, el sentimiento, la forma de expresarse con el movimiento e incluso de vestirse, ya que el chándal que constituye el uniforme típico del centro, no resulta muy milonguero.Tango sobre Ruedas

Como ya me estaba imaginando, la cosa se complicó bastante al llegar al abrazo. De entrada comenzamos con los que iban en silla que éramos mayoría y enseguida comprendimos que poner una silla enfrente de otra no funcionaba ya que con la separación a que obligan los reposa-pies lo más que conseguíamos unir era la punta de los dedos de las manos de los bailarines. 

Como el poner una silla detrás de la otra no tenía sentido ya que queríamos bailar Tango, encontramos como única solución el poner las sillas de lado, la una junto a la otra y en direcciones opuestas.

A partir de ahí, si cada bailarín ponía la mano derecha en su rueda derecha – o en el mando si la silla era eléctrica - y disociaba - como es preceptivo en Tango -, con la otra mano podía enlazar el talle de su pareja si ambos se inclinaban lo suficiente – la chica podía optar por el hombro de él que resultaba más comedido -. 

Los problemas se suscitaban si los chicos impulsaban más fuerte y venciendo la oposición de la otra silla, la suya empezaba a realizar un círculo alrededor de la de la chica, pero vimos que si en ese momento ella frenaba su rueda, se producía un perfecto rodeo del hombre alrededor de ella como eje. Y lo mismo funcionaba cambiando los papeles: Acabábamos de descubrir los giros.

Al final todo dependía de compensar fuerzas e impulsos y de interpretar el movimiento del que guiaba, o sea…. como en el Tango de verdad.Tango sobre Ruedas

Zanjado este tema nos pusimos a ver cómo hacerlo con los que llevaban andadores ya que como personas que ya se levantaban, deseaban bailar de pie. 

La solución nos vino al darnos cuenta de que lo mejor era poner la mano derecha de cada uno en el manillar del otro y abrazar a la pareja con la izquierda. Así el hombre impulsaba hacia atrás el andador de la chica que con la inercia se veía obligada a retroceder sujeta al varón y desplazando el andador de él.

Llegados a este punto y al ver que se avecinaba la hora de la cena y de que llamados por la música o por el trajín de los que habían salido y entrado de nuevo corriendo la voz, se había congregado una respetable cantidad de gente mirando, tomé el micrófono y advertí de que la milonga propiamente dicha iba a comenzar. 

Las chicas debían situarse todas a un lado de la pista y los chicos en la contraria de forma que al iniciarse la música del disco que iba a poner, los varones cruzaran el espacio que los separaba e invitasen a su elegida a bailar. Al hacerlo así, y como pasa siempre, se estableció una auténtica carrera de sillas para acercarse primero a las hembras más atractivas. 

Por fin, viendo que el tiempo avanzaba inexorable y de que entre unas historias y otras yo no me había comido todavía un colín en estoTango sobre Ruedas del baile, avizoré la sala en busca de un objetivo y así fue como descubrí que ELLA estaba sola.

Ella era Lola y resultaba ser la chica más codiciada del hospital fundamentalmente por dos razones: La primera porque tenía una muy notable talla de sujetador que apretaba su bien provisto contenido contra una camiseta más bien raída que solía llevar y que ostentaba un letrero que decía “Manejar con cuidado”. 

La segunda porque era de las pocas personas del centro que no estaba allí por accidente o enfermedad, sino por intento de suicidio con poco convencimiento. El caso es que esta conjunción de impulsos suicidas, amnesia y buenas tetas la convertían en la hembra con más glamour del Centro.

Aprovechando la extraordinaria tesitura de que estuviera sola me dirigí hacia ella para invitarla a bailar – al fin y al cabo yo era el causante de todo aquello y de algo debía de valerme - y cuando sorteaba las sillas de los bailarines en el centro de la pista vi que con ventaja sobrada sobre mí se le aproximaba EL.

EL era el elemento masculino más odiado por los otros elementos masculinos – y bastantes femeninos - del lugar y en mi opinión con razón. En primer lugar no sólo era más alto y más agraciado que yo sino que encima era más joven. Además, y por si eso no fuera bastante, andaba y con sólo un bastón. Por último era el tipo más arrogante y prepotente que imaginarse pueda. 

Tango sobre RuedasSin embargo, aunque él llegó primero el resultado no fue el que él esperaba. De repente, y tras unas palabras con la chica, descubrió que con un bastón y de pie no se puede bailar con alguien en silla de ruedas. 

Aquello me hizo recobrar la fe en la justicia divina. Por fin, libre de impedimentos logré sacar a Lola a bailar aunque, tras el primer Tango – el de conocerse - le tuve que pedir que me acompañara a poner "La Cumparsita" – no la iba a dejar otra vez sola esperando, por si acaso - ya que dada la hora había que poner fin a la milonga. 

Al acercarme lo primero que observé es que había cambiado su vestuario: en lugar de la camiseta del “Manejar con cuidado” llevaba un top negro ceñido con un escote que daba gloria verlo y cuyo balanceo denotaba bien a las claras que allí no había trampa. 

Igualmente portaba una falda negra de raso que le ajustaba con el top, no el típico pantalón de chándal que llevaban todas las chicas, con el tiro corto. Además, al lucir sus piernas se veía que sobre las preceptivas medias anti-trombos llevaba puestas unas medias negras de rejilla que subían por la parte del muslo que, una bien diseñada abertura en la falda, dejaba ver hasta el comienzo de una elegante liga roja de encaje.


Este iba a ser un largo verano pero todo iba a ir...sobre ruedas.

Gonzalo Gómez Gimeno, Agosto de 2008

Hospital Nacional de Parapléjicos - Toledo - España.

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