Tango

Tango Diferente

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Descripción

Clases de Tango Gratuitas para Chicos con Síndrome de Down

 

El Tango y las danzas en general son una forma de movimiento que, en contraste a la gimnasia ordinaria, exige la concentración mental y la coordinación del cuerpo.
Muchos estudios se han hecho dilucidando los beneficios vinculados a la práctica de esta actividad.

 
Pensando en esto, la Fundación Tango Argentino, el cumplimiento de su misión de llevar el ritmo del Tango a todos estará promoviendo clases gratuitas de Tango para chicos con Síndrome de Down.
 
Para más informaciones sobre las fechas, horarios y profesores, por favor póngase en contacto con la Fundación.

 
Estamos esperando por usted!

 
Av. Córdoba 5942. Esquina Dorrego. Buenos Aires
Barrio Palermo a 5 minutos de Belgrano

Tel: 4778 0199

http://www.fundaciontango.org.ar/clases.htm

Email: info@fundaciontango.org.ar

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La mañana del Neuquén

Noticias 

11-07-201101:30| Sociedad |   

Chicos Down se expresan con el Tango

Tango DiferenteDos profesores del ritmo del 2x4 empezaron hace dos años a enseñar este tipo de danza a jóvenes con ese síndrome, y consideran que el Tango "es una herramienta integradora y de contención social".

Neuquén

Brindarles un espacio de contención por fuera de la escolaridad y generar un punto de encuentro donde la amistad y la danza se fusionen en un solo lugar fue el motor que impulsó a que Lidia Garodnik y José Escobar crearan un Taller de Tango para chicos con Síndrome de Down.

La iniciativa, que lleva ya dos años, se realiza en la sede asociación local sin fines de lucro “Vivencias Tangueras”. La institución dedicada a la enseñanza y difusión del Tango que funciona hace más de 15 años en la ciudad, lanzó el proyecto a mediados de 2009 pero empezó a fortalecerse en 2010.

Impulsado por Garodnik y Escobar, el taller  ya cuenta con más de diez chicos que concurren de manera fija y algunos que todavía concurren de forma itinerante.

“La experiencia en este Taller de Tango con chicos con síndrome de Down es maravillosa y la verdad que los chicos están muy enganchados”, comentó Gabriela Yornet quien, además de bailar tango, ayuda en el cuerpo docente del grupo.

Y agregó “lo importante es que los que vienen no faltan casi nunca, se sienten cómodos, contenidos, porque además de bailar festejamos cumpleaños, bailamos, se expresan de manera libremente y muchas veces se enseñan entre ellos cuando alguno no nos entiende a nosotros”.

El Síndrome de Down es una enfermedad congénita que implica un grado variable de retraso mental. Sin embargo, los niños Down pueden desarrollar todo su potencial de aprendizaje sólo que más lentamente. Dependerán, entonces, de una familia que los estimule, los ubique en el circuito familiar como “personas” y le brinde las mismas atenciones que a los demás.

En ese sentido, tanto los circuitos primarios de aprendizaje como todos aquellos extras que se puedan sumar para su inserción social servirán. Así fue como lo comprendieron Garodnik y Escobar y armaron este taller, principalmente, para “los que no están escolarizados”.

 

Los tanguerosTango Diferente

Carlos, Sebastián, Luis, Leticia, María y el resto de los chicos se muestran contentos cuando se les pregunta sobre el taller.

Al atravesar la puerta de entrada a Vivencias Tangueras, el clima es distendido y los chicos, entre mate y mate, comienzan a esbozar unos primeros pasos mientras suena algún viejo tango o una milonga.

Todos acuerdan en que “lo pasan bárbaro” en el taller y en que, además, son grandes bailarines. “A mí me gusta bailar con Lucía”, agrega Carlos quien, además, se “pelea” con Sebastián quien también dice preferir bailar con la misma chica.

Carlos es petisito pero cuando baila, toma a su compañera de la cintura y la conduce como si fuese un “viejo tanguero” con toda la experiencia. “Yo bailo bien porque vengo hace tiempo y no falto nunca”, agregó.

Por su parte, otro “tanguero” como Luis – que no sufre de Down pero sí un retraso mental - que concurría a los talleres antes de la apertura del curso, agregó que el Tango es una “pasión” y que le gusta ayudar a los docentes enseñándole a los chicos todo lo que él aprendió ahí.

Garodnik indicó que “Luis es un privilegiado porque viene a los talleres hace mucho tiempo y ya es parte del mobiliario (se ríe) y además es un gran bailarín”.
Garodnik contó que el caso de Luis es parecido al de Leticia que “siempre ayuda a los más nuevos y que además, se destaca en el patín artístico”.

 

Una forma de aprender

Tanto Lidia como José, tangueros con más de veinte años de experiencia en la docencia de la danza del 2x4, aseguran que la forma de enseñarle a los chicos es igual que a  todos. “Nos cuesta un poco más, pero la experiencia es hermosa.

Estamos intentando preparar una coreografía para hacer una presentación a fin de año. Vamos a ver cómo nos va”, agrega la docente e integrante de la comisión directiva de la asociación sin fines de lucro.

Coincidieron en que la experiencia es recíproca porque ellos también aprenden de los chicos. “Esto empezó como un desafío y ahora no nos vemos sin este espacio que nos hace tan bien porque son chicos  cariñosos y afectivos”.

A fin de mes irán a Buenos Aires a conocer diferentes experiencias similares  para “cruzar experiencias y ponernos en sintonía con otros grupos” y, sobre todo, para seguir haciendo de la danza una herramienta de contención social.

https://www.facebook.com/vivenciastangueras.neuquen

http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/

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Bailarines con síndrome de Down rompen prejuicios

Tango DiferenteCuatro parejas se mueven en círculo por la pequeña pista de baile al ritmo de un Tango que se escucha en una grabadora. El resto de alumnos, aún no tan avanzados, está sentado en sillas rojas y verdes en fila contra la pared y observa a sus amigos. Se trata de una escuela única en el mundo, porque quienes aprenden Tango aquí tienen síndrome de Down.

A Martina el Tango le apasiona, y muestra orgullosa sus nuevos zapatos de tacón alto, cuero negro, auténticos zapatos de Tango. Todos los jueves pasa una hora en el colectivo - como se llaman los autobuses en Argentina - para llegar a su clase en el grupo de ayuda AMAR.

No es posible pensar la cultura argentina sin el Tango. Es una música erótico - melancólica creada por inmigrantes nostálgicos a principios del siglo XX.

El bailarín de tango permite al público a través de su interpretación personal del baile una mirada especial sobre la cultura argentina, asegura Carlos Rodríguez Robert, profesor en AMAR. "Lo mismo pasa con estos bailarines. Sólo que ellos tienen otras capacidades intelectuales", añade.

Robert está orgulloso de sus bailarines, sus artistas. Las cuatro parejas más avanzadas forman un grupo que ha estado de gira por todo el país. A veces la gente del público llora de emoción, relata. "La mayoría de la gente cree que las personas con síndrome de Down no pueden hacer estas cosas", explica. Una opinión que cambia pronto cuando ven a sus "artistas".

Para los alumnos no es fácil aprender. "Gente como tú y como yo necesitamos un año para obtener un cierto nivel", señala Robert.
En cambio, sus alumnos requieren a veces diez años, agrega el profesor, que tiene como apoyo en su trabajo a tres psicólogos. Muchos discapacitados tienen problemas motrices o de oído, otros tienen gran dificultad para expresarse.

Y tampoco es fácil la disciplina, porque a menudo es complicado mantener controlados a los alumnos. En cuanto a la música, los bailarines dejan a su acompañante y Robert y sus ayudantes tienen que formar nuevas parejas. Los alumnos se mezclan, se abrazan y se ponen a charlar. Robert tiene que hacer esfuerzos para que vuelvan a bailar.

Pero pese a todo, hace 30 años una clase así hubiese sido imposible. Entonces los padres solían ocultar a sus hijos discapacitados por vergüenza, afirma. También Pedro Crespi, de ASPRA, una organización de apoyo a los padres con niños con síndrome de Down, ratifica que ha cambiado la forma en que se trata a las personas con discapacidad.

Apenas hace una semanas la presidenta argentina, Christina Fernández de Kirchner firmó la convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, subraya.

Pero entre la ley y la realidad hay un gran hueco: pese a que legalmente está establecido que todo niño con discapacidad tiene derecho a recibir una educación especial, las escuelas públicas no lo cumplen por falta de fondos. Ofrecen esta posibilidad únicamente colegios privados.

"Eso hace que sólo los niños de padres acomodados tengan una formación escolar", lamenta Crespi. A causa de ello sólo aproximadamente el diez por ciento de todos los menores con síndrome de Down van a la escuela.

Estas diferencias sociales continúan en el mundo laboral. El 80 por ciento de todos los argentinos con esta enfermedad no tienen trabajo, explica Crespi. El grupo de baile AMAR muestra sin embargo a los argentinos que las personas con síndrome de Down no son desvalidos, sino que pueden ser buenos colaboradores, artistas y entregados bailarines de Tango.

Zona Otra -
Av. Córdoba. 5942 

011 4778 0199
fundaciontango@hotmail.com.ar 


http://www.clasificadoslavoz.com.ar/avisos/servicios/606812/tango-para-personas-con-sindrome-down.html

El Solidario (Argentina)
19/08/2008

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