Tango

Conductas en el Tango



Bailar tango

 Algunas de ellas son:

Respetar a los ausentes, si éstos son amigos, no bailar con la compañera o mujer de los que no están, es como una prueba de  amistad. No bailar deliberadamente frente a otro bailarín, luciendo figuras exageradas, con el objeto de mostrar habilidad y destreza, con el motivo de herirlo en su amor propio, porque no hay mayor ofensa que bailar con corte y darle ‘‘chique" a otro bailarín.Conducta en el tango

No se baila con mujeres que tuvieron relaciones con asiduos a la milonga. Hay que comportarse con equilibrio y ser sobrio en todas  las actitudes. No sacar a bailar a mujeres comprometidas, no cabecear a las que están acompañadas.

No gritar al hablar, a veces los milongueros usan un lenguaje obsceno creyendo que, hablando así son más hombres.
 Vestir con sobriedad. No "garronear", al contrario, darlo todo, sin esperar nada, es decir, no esperar retribución.

Bailando, seguir la línea de danza, siguiendo la orden que marca el salón, que casi siempre es la izquierda del hombre. No cruzarse,  no pechar, no usar los codos, no llevarse por delante a nadie  ni tropezar, cuidando todos los detalles por pequeños que sean. No pelearse por una "mina" por linda que sea o por que baile mucho, ésto es de poca "clase" porque pareciera que fuese la única.Conducta en el tango

Para los milongueros, no hay mejor bailarín que ellos, subestiman a los demás haciendo públicos los defectos que tienen en su danza, solamente ellos tienen condiciones de superdotados, son ególatras. El milonguero quiere ser el mejor bailarín, aunque no lo sea. Sin embargo, pone su empeño y su alma para alcanzar este objetivo.

Siempre que puede, concurre a la milonga que es una enfermedad congénita en é, no puede sustraerse de asistir, para poner en el  tapete de sus hazañas el naipe ganador de su baile y sus conquistas. Porque el bailarín de Tangos está atado a la Milonga toda su vida, como si fuese el cordón umbilical de su propia existencia,  no puede desprenderse de esa inclinación mientras viva, ya sea por bailar, o para la conquista o si no, para escuchar música.

Lo real es que siempre está en ella, como un pensamiento fijo o un sueño permanente.  Es muy difícil que un bailarín que esté en el  espectáculo, no haya pasado por la milonga, porque en este escenario puede aprender todos los cortes imaginables y la coreografía sentida de la danza. 

Siempre la Milonga le otorga el diploma de capacidad profesional y una formación superior, en el difícil arte de bailar el Tango, que no  se puede adquirir en ninguna parte. En el misal de la Milonga al Tango se le hace una liturgia digna de su categoría.

Comienza la ceremonia con serias caras, cuerpos entregados, prohibido conversar, cuatro piernas que conjugan movimientos  dictados por el cerebro en busca de la belleza, tocando la nostalgia, el recuerdo, la tristeza y el olvido, hasta emborracharse de emociones. Conducta en el tango

En un momento dado en el Tango, todos los bailarines que se dedican a este menester, logran alcanzar la altura máxima o cumbre  en la danza, y después como si esto estuviese signado por el destino o por equilibrio que regula las cúspides, ocupa otro su lugar, estableciendo una norma, que es muy difícil mantenerse a través del tiempo en Primera plana.

Será porque la danza se envejece al ejercitarla permanentemente, al mostrarla en los momentos que se está en primera fila, se  gasta al ser vista muchas veces, pierde su originalidad y sus movimientos se añejan por más ordenados y exactos que sean.
Pero a veces su línea tanguera sirve de escuela, porque todos los bailarines copian sus movimientos o tratan de imitar el estilo, las formas, la postura, y por lo tanto establece una corriente coreográfica distinta y una nueva manera en el decir.


Autor: Carlos Estévez (Petróleo)
Extraido de: ProPerú

Para dejar comentarios haz Clic enviar correoArticulo Siguiente Volver al InicioArticulo Anterior

© WebMaster: www.CardosoInformatica.com - OscarJulioNqn